La planta que era serpiente: Segunda parte

Don Juan decidió esperar la media noche, y oculto vio que iba acercándose hacia la planta una serpiente Jergón, de aproximadamente 2 metros de largo.

La serpiente empezó a girar en torno a la planta. En eso, ocurrió algo sorprendente, Don Juan no daba crédito a sus ojos: la planta se había convertido en una gran serpiente. Ambas empezaron a bailar perdiéndose en la selva. Al día siguiente Juan regresó para observar a su planta y grande fue su sorpresa al ver su planta intacta.

Después de un tiempo su cuñado, Jacinto, llegó de visita a casa de Don Juan para comentarle que venia sufriendo constantes robos en su propiedad. Don Juan fue hasta su huerta y regresó trayendo una plantita de Jergón Sacha que le regaló, diciéndole que ella lo protegería, también le advirtió que nunca se atreviese a mirar a la planta en luna llena.

Su cuñado regresó a Iquitos un tanto sorprendido de lo relatado por Don Juan, e hizo tal como recomendó. Desde aquel entonces nunca más robaron en su casa. Pero cierta noche quiso comprobar lo relatado por su cuñado. Se armó con su machete para matar a la Jergón pues, pensó él, en lo peligroso de la presencia de aquella serpiente en su huerta. Aquella noche de luna llena no tardó mucho en hacer su aparición una gran Jergón en su dirección. Don Jacinto alzó el machete y le dio en la mitad del cuerpo, la serpiente al sentir el corte giró rápidamente y lo mordió a la altura del cuello.

Al día siguiente su mujer lo encontró muerto con una gran mordedura de víbora a la altura del cuello, el sable cerca de él y la planta de Jergón cortada en la mitad.

Al saber esto, Don Juan Cahuaza se molestó y decidió deshacerse de las plantas de Jergón Sacha que tenia en su huerta. Curiosamente, no pasaron muchos días antes de ser nuevamente victima de un nuevo robo en su propiedad.

 



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